¿Suenan Mejor los Vinilos o los CD’s?

Los puristas del sonido y uno que otro melómano ha tenido esta discusión, yo tengo mi postura pero nunca había podido explicarles a detalle este enredo, ahora gracias a un gran artículo de Amazings.es podré dar una respuesta clara para todos, lo pongo tal cual:

 

Esta pregunta viene siendo habitual entre los melómanos desde hace muchos años (aproximadamente, desde que se introdujeron los CD). Y aprovechando el verano, en el que he recuperado y puesto en marcha un viejo tocadiscos, la respuesta es muy simple: depende.

Cuando se estableció el estándar para la calidad de la música en un compact disc, se decidió que la música allí digitalizada debía serlo con 16 bits y una frecuencia de 44.100 hz. ¿Por qué?

Según el teorema de Nyquist-Shannon, para poder digitalizar la forma de una onda (como el sonido) se necesita muestrear esa onda con una frecuencia que sea el doble de la máxima frecuencia que estemos muestreando. Así pues, ya que el oído humano no es capaz generalmente de oír frecuencias superiores a los 22 Khz, un muestreo de 44,1 Khz se nos ofrece suficiente, sumado a los 16 bits de cada muestra. Posteriormente se añadieron nuevas técnicas de compresión de sonido (con y sin pérdidas), de modelado de la onda… pero la base es esa: obtener música con una calidad incluso superior a la que los mortales corrientes podemos oír.

Con el tiempo han ido apareciendo nuevos reproductores de CD, en el que se mejoraba la reproducción del sonido, pero fallaba una pieza fundamental: el altavoz. Hasta que hemos llegado a ver grupos de chavales oyendo música desde su teléfono móvil, con una calidad muy inferior a la que ofrece el “transistor a pilas” que usaba mi abuelo para oír los partidos de Gento.

Las casas discográficas lo saben. La reproducción de la música de usar y tirar se lleva a cabo en sistemas con una muy pobre calidad de reproducción. Así que no hace falta que se esmeren demasiado en la grabación. Un CD con el éxito del verano no va a ser más que eso: un CD para el verano, y en septiembre pasará a engrosar la CD-teca de los adolescentes. Y eso si no es descargada de alguna página con una calidad baja, “porque ocupa menos”.

Cuando se grababa en vinilo, las grabaciones se hacían con una calidad muy distinta. Se buscaba una buena calidad en la grabación, porque los discos podían acabar tanto en un giradiscos barato o en un equipo de alta fidelidad, por lo que se conseguían grabaciones muy decentes.

Pero hoy en día siguen existiendo grabaciones espectaculares en CD, que “suenan” excepcionalmente bien. Todavía conservo los primeros CD que compré, como “Hotel California”, de Eagles; y su calidad no desmerece en absoluto de “En buena compañía”, de Mª Dolores Pradera, un reciente regalo. Sin embargo, el último de Black Eyed Peas carece de la profundidad de sonido ni de la intensidad de cada instrumento que los otros.

Resumiendo: un vinilo suena bien si está bien grabado y se reproduce en un buen equipo. Y un CD suena bien si ha sido grabado decentemente y se reproduce en un buen sistema. La mejor grabación de Von Karajan reproducida en una Blackberry siempre sonará peor que la maqueta de un grupo de garaje en un Bang&Olufsen.

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